miércoles, 11 de noviembre de 2009

¿SE PUEDEN UTILIZAR LA REDES SOCIALES EN EDUCACIÓN? PELIGROS DE LAS REDES SOCIALES.

Parto de mi reflexión con el análisis de unos artículos que me ha resultado muy reveladores.




Me parece verdaderamente complejo el análisis de cómo aplicar las redes sociales a la escuela de hoy. Creo que este tipo de páginas ofrecen multitud de posibilidades de socialización, expresión escrita, creatividad, entre otras muchas; pero que todas estas posibilidades hay que analizarlas, desarrollarlas y trabajarlas de una manera concreta para que promuevan el logro de unos objetivos concretos.

El alumnado de hoy no sólo conoce, controla y trabaja este tipo de redes, sino que además se relaciona e interactúa gracias a las mismas.

Este pedacito de mundo se ha convertido un lugar creado por ellos y para ellos, un lugar donde se sientes libres y partícipes de su propia realidad.

Le escuela, como elemento idílico que debería conocer e incluir en su realidad educativa todos los elementos propios de la vida de sus alumnos, debería incluir este tipo de redes en su actividad diaria, trabajando e incluyéndose dentro de ellas.

Sin embargo, a mi juicio hay tres factores sobre los que reflexionar antes de comenzar con este proceso.

El primero es que esta peculiar sociedad: las redes sociales donde el alumno se siente seguro y confiado es así porque la considera suya propia, donde él marca las reglas, y por tanto es verdaderamente complejo que deje entrar a la escuela y al profesorado, así como a las normas básicas que se deben incluir para que éstos puedan introducirse.

El segundo lugar, y derivado de lo que he podido leer en los diversos artículos, las redes sociales populares, las que de verdad son utilizadas por los alumnos: facebook o tuenti, entre otras, tienen una dejadez bastante importante en cuanto a la intimidad de la población que acoge. Al introducirse la escuela en estos ámbitos de alguna manera acepta esta falta de intimidad, que en ocasiones llega a ser hasta ilegal, más aún cuando hablamos de alumnado menor de edad. La escuela no puede aceptar aquellos contratos que atenten de alguna manera contra la intimidad de su alumnado menor de 18 años.
En tercer y último lugar, me parecen especialmente preocupantes ciertos hábitos y rutinas que nuestro alumnado esta adquiriendo a través de este tipo de redes. Cada vez son más los alumnos aislados, que pasan delantes de sus pantallas gran parte de la jornada diaria, que se comunican por las redes sociales, que tienen malos hábitos de salud como consecuencia de una vida extremadamente sedentaria, y que realizan sus trabajos en grupo con los compañeros a través de un monitor, en lugar de convivir, reflexionar y trabajar cara a cara.

No sé hasta qué punto, una inclusión de las redes sociales en la dinámica de las escuelas no promoverá aún en mayor medida estos hábitos de vida pocos saludables, conduciendo esta práctica a una justificación para el alumnado de que estos comportamientos son correctos al ser propugnados desde el ambito educativo.

Soy una absoluta convencida de que la escuela debe ser un ente innovador dentro de la sociedad, y que como parte de ella debe aceptar e incluir determinadas conductas que son propias de la vida de su alumnado, entre las que se encuentras las nuevas tecnologías en general, y las redes sociales en particular. Pero igualmente creo que esta introducción debe ser paulatina y reflexiva, que tenga en cuenta la actividad que vamos a desarrollar, el uso de que les vamos a dar a estas herramientas dentro de nuestra metodología, así como el alumnado con el que estamos trabajado, y todo ello promoviendo además una relación estrecha entre la escuela y la sociedad y entre la escuela y las familias, de tal manera que estas nuevas herramientas no sean sólo innovadoras, sino que sean realmente un elemento beneficioso para el alumno en todo el proceso educativo.

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