No sé si habreis leído la obra de George Orwell, 1984, pero es realmente fascinante y a la vez terrorífica.Habla de una sociedad que vive eternamente vigilada, y controlada, donde el "Gran hermano", el ojo que todo lo ve y todo lo sabe, organiza a su antojo una sociedad de trabajadores, permanentemente observada, constantemente controlada y movida al antojo de unos pocos; por el pánico a lo inseguro, a lo que no se puede controlar. Este estado de continuo miedo y de falsa seguridad de sus pantallas (el ojo vigilante que tanto les conoce) les hace perderse lo más básico de la vida, como el amor, el aprender a pensar, en definitiva, el vivir.Con esto no quiero decir que hoy vivamos atrapados, ni que internet sea nuestro Gran hermano (o quizá sí), pero creo que hay varios temas básicos sobre los que deberíamos reflexionar: Si hoy dejamos en internet un reguero de datos sobre nuestros gustos, nuestros ideales, nuestras rutinas, los lugares a dónde vamos, con quién salimos, qué compramos, entonces... ¿cualquier persona puede saberlo todo o casi todo de cada uno de nosotros?, ¿puede esa persona conocernos y predecirnos incluso mejor que nosotros mismos?, ¿cuál es la intimidad de la sociedad de hoy?
Este artículo, presentación del libro "Numerati" de Stephen Baker, nos ofrece una visión algo distinta de las nuevas tecnologías, sobre la que creo debemos reflexionar.¿Hasta que punto hemos aceptado la decadencia de nuestra intimidad, de "NUESTRO yo" como algo normalizado?
Yo sigo reflexionando...
Os copio un pequeño fragmento de 1984, George Orwell, que corresponde a la carta de Emmanuelle Golstein
(¿Apreciais en él algo de relación con la actualidad? ¿Cuánto tiempo llevamos luchando contra el terror? ¿Ha habido victorias, pérdidas? No, sólo importa que haya Guerra)
"Se espera que hasta el miembro más humilde del Partido sea competente, trabajador e incluso inteligente --siempre dentro de unos límites reducidos--, pero también es necesario que sea un fanático crédulo e ignorante dominado por el miedo, el odio, la adulación y el triunfalismo orgiástico. En otras palabras, es necesario que tenga una mentalidad apropiada al estado de guerra. No importa si hay guerra o no; y como no es posible una victoria decisiva, tampoco importa si la guerra va bien o mal. Lo único necesario es que exista una sensación de guerra."







